Análisis de un mail por búsqueda laboral

Una de mis múltiples funciones en el estudio contable donde laburo (me falta barrer el piso nada más) es la de ver los mails que nos llegan de chicos que buscan laburo y nos adjuntan su CV.

El correo que te mandan muchas veces te deja ver el grado de desesperación que tienen encima, como el del pibe que puso “estoy dispuesto a hacer lo que sea”, al que respondí con otro correo que decía más o menos: “no le digas eso a mi jefe, se lo va a tomar literalmente”.

Pero bueno, cada tanto leo algo que me llama la atención, ya sea por su palabrería rebuscada, por sus expectativas imposibles o su inocencia y candidez propias de alguien que recién empieza y cree, ingenuamente, que laburar en una oficinita es algo que le permitirá crecer y llegar a cualquier parte y conquistar el mundo y blah, blah, blah, blah.

Este es el correo que me mandó un pibe hoy, con mis comentarios entre cada sección jugosa. Es el primero que cumple con todo lo dicho en el párrafo anterior.

No tiene desperdicio.

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De mi mayor consideración:

Tengo el agrado de dirigirme a Uds. a fin de acercarles mi CV, para eventuales búsquedas acordes a mi perfil.

Wow. Qué derroche de formalidad. Es innecesaria. Me siento en la fiesta del embajador. Espero traigan pronto los Ferrero Rocher.

Me presento como una persona activa, ordenada, responsable, organizada, orientada al logro de resultados y a la resolución y evolución constante en las tareas asignadas.

Ajá. Eso te va a servir mucho cuando te pongan a pasar gastitos bancarios a una planillita Excel. Sobre todo tu orientación hacia los resultados. Menos mal que lo aclaraste, o hubiéramos terminado eligiendo a alguien que no termina las cosas que empieza. Y me encanta, me encanta y me requete-encanta lo de la evolución constante en las tareas asignadas. Fuá. ¿De cuál fumaste para escribir eso? Mierda, yo me considero un escritor y ni yo puedo volar así. Es una mezcla de la evolución de las especies de Darwin y el típico avisito corporativo en ZonaJobs. Con eso seguro nos convencés.

Como Joven Profesional, cuento con una experiencia de 3 años y medio en la Cadena Hotelera xxx en la que en el presente me desempeño como Responsable de cuentas corrientes y Analista contable.

¿Joven Profesional? Ah bueno. Quedamos así.

En cuanto a mi formación,

Te lo ruego, cuéntame más…

me encuentro en el 2do año de la carrera de Contador Público en la Universidad xxx y poseo el Título de Técnico Superior en Organización y Administración Hotelera egresado de xxx.

Nunca vi a alguien mezclar contabilidad con hotelería como este pibe. Yo no lo veo haciendo asientos, lo imagino más diciéndole a la gente que la suite del piso veintitrés está ocupada. Tal vez esté prejuzgando. Y por favor, las mayúsculas no son tus amigas. Dejá De Ponerlas En Cada Puta Palabra Para Darte Más Importancia.

El objetivo que me he impuesto,

Por amor de Dios, que alguien me mate. ¿Me pagan por leer esto, no? Desafortunadamente, es mi trabajo. Debo seguir. *Suspiro*

es el de formar parte de una empresa prestigiosa, confiable y con proyectos ambiciosos,

Cuando mis ojos se deleitaron ante tan exquisita idea, textualmente no pude pensar otra cosa que: “¿Y QUÉ CARAJO HACÉS ESCRIBIÉNDONOS A NOSOTROS, TE CONFUNDISTE DE MAIL?”

en la que pueda desarrollarme tanto profesionalmente como humanamente.

¿Humanamente? ¿En un estudio contable? Acá vas a aprender a dibujar balances, esconder cifras, inventar numeritos para que los bancos al ver tu balance le otorguen un préstamo al garca que tenés de cliente, vas a ver cómo evadir impuestos, cómo pagar menos a tus empleados, cómo declarar menos bienes a la AFIP, entre otras cosas que son igualmente inmundas e igualmente comunes en el día a día del estudio. Si vos creés, con una mano en el corazón, que laburar en un lugar así te hará crecer humanamente, sos un pelotudo en serio.

Quedo a su entera disposición

Enterísima, sí. Si hubiera más disposición disponible, vos nos la darías, ya sé. Por un lado sos un Joven Profesional y por otro te me tirás a los pies. O sos un groso superado que nos hace el favor de tirarnos su CV hacia nuestro lado o sos alguien que no sabe nada y quiere aprender, pero no podés ser las dos cosas, papi, decidite. No podés tener la torta y comerla también. O la tenés o la comés.

ante una eventual entrevista personal con el objetivo de profundizar aspectos de mi perfil

Por Dios, ¿quién mierda habla así?

que resulten de su interés.

Muchas Gracias.

Saludos cordiales

Seh, seh. Chau, por favor, dejame de joder. Se lo reenvío a mi jefe y basta. Que se atormente él con esta lectura.

De la nueva historia ya escribí más de 11.000 palabras. Y falta.

Me metí el Kindle en el orto.

Brevemente:

El Kindle se me jodió en la pantalla. La mitad prende y anda, la otra mitad se quedó congelada con una publicidad. Lo llevé al servicio técnico, estando en garantía, a la empresa Memotec o algo así, que está en Córdoba al 1176. Me re cagaron. Me dijeron que el daño era por culpa mía, lo cual anulaba la garantía, y no lo quisieron arreglar.

Además, me dijeron que la reparación sería “antieconómica”. Les pregunté cuánto sería, pero la mina amargada que atiende el mostrador no me supo decir. Así que si el especialista en reparación decide que es caro, chau, jodete.

Subió un viejo lentísimo y abombado que tardó años en traerme mi Kindle del sótano donde lo tenían, para explicarme lo mismo que ya me había dicho la amargada.

Gracias por nada, Memotec.

Ahora tengo un hermoso pisapapeles de plástico.

Conclusiones:

  • La pantalla del Kindle 4ta generación es MUY, MUY, MUY débil. Si tenés uno, cuidalo con tu vida, ponele una funda, enfundá esa funda en una funda acolchonada y si podés, entre algodones, porque si se te jodió y dependés de Memotec, cagaste.
  • Nunca más compro algo de Amazon.
  • Nunca más compro a los pelotudos que me lo vendieron en Galería Jardín, CD Market. Miserables ratas que se vanagloriaban de piratear apps para iPhone de 1 mísero dólar.
  • Nunca más compro algo si el servicio técnico lo provee Memotec.

 

Me pregunto cuál será la proporción en Buenos Aires de garcas, boludos, hipócritas y otros.
Siento que la de otros es la más pequeña.

Con tanto “Enviado desde mi Blackberry con Claro” o “Enviado desde mi <inserte producto aquí>”, estoy considerando cambiar la firma de mi correo a “Enviado desde mi iPad en el inodoro de mi casa mientras estoy cagando plácidamente”.

Días de mierda que me hacen pensar qué hago con mi vida

Cada tanto tengo días en que estoy muy triste. Ocurre algo, cualquier cosa, que me detona. Como pasamos tanto tiempo juntos con Jen, se da que los detonantes suelen ser alguna pelea o cosa que me molesta de algún roce nuestro. Pero eso es solamente el detonante.

Después es como que eso abre todas las cosas que me molestan de mi vida, de mí, de mi laburo, de la facultad, de mi familia, de mi interés en escribir, de todo, bah. Y cuando eso pasa lo que más quiero es mandar absolutamente todo al carajo. Y me pongo muy inestable, no aguanto nada. Me molestan los RSS, la música, los podcasts, las cosas de Instapaper, ver que tengo muchas apps, ver papeles en mis bolsillos, ver que cargo esa billetera abultada al pedo cuando no llevo plata para no gastar. Me molesta viajar, y me molesta aún más llegar a casa. Detesto llegar a casa. Bancarme a mis viejos,
que la notebook esté desenchufada, que el router esté apagado, que me vaya a bañar y siempre un hijo de puta abra el agua para lavar algo en ese preciso instante.

Y es una avalancha de pequeñas cosas insolubles que me van sacando las ganas de estar despierto. Me pasa más seguido que antes. El otro día, o fue hoy, justamente lo pensaba. Antes de conocer a Jen lo que me ponía muy mal era estar solo y sentir que no había una puta persona que me entendiera o que quisiera estar conmigo. Desde que ella entró a mi vida lo que me pone mal son las cosas cotidianas.

Un mal día en la oficina, una discusión nuestra. Bah “discusión”… nuestra versión de una discusión, que es re light.

Me preguntaba ella “qué te jode de vos, por ejemplo?”. Tardé en responder. Nó sé si fue porque no se me ocurría nada o porque no sabía por dónde empezar.

Me molestan mis recaídas en cosas que no son buenas para mí. Me molesta dejar todo para último momento. Me pudre odiar tanto la facultad, porque no me dejo avanzar. Me odio por haber prometido que iba a ser contador, y peor, habérmelo prometido a mí mismo. Estoy re podrido de ir a ese trabajo, y de trabajar, y de bancarme los carajos de un montón de extraños por los que no daría ni un centavo, gente que cuando los ayudás te dicen gracias y cuando no los podés ayudar te miran como si fueras una mierda, o cuando cometés un error. Odio a la gente que hace eso, y son la mayoría.

Pero aparte de fondo siento que todo es un gran verso.
Las empresas que te venden felicidad a través de un producto, vos que en el curriculum agregás cosas que apenas sabés para aumentar la probabilidad de que te contraten,
el vendedor que llama por teléfono y… bueno, que habla con mentiras, porque todo lo que dice es verso. Los profesionales que cobran de más para darse una prestancia que no tienen. Los abogados que se creen re grosos porque son abogados. Dios, cómo odio a los abogados.

El boludo de mi jefe que tiene un estudio pedorro y cree que va a competir con los cuatro estudios grandes del mercado, y en cambio se va a pudrir en ese lugar laburando toda la vida, tirándola a la basura, persiguiendo un imposible y esperando que los empleados hagan lo mismo cobrando lo menos posible y sin hacer cuestionamientos, aceptando cobrar medio sueldo en blanco y medio en negro, en un mélange gris.

Y en el fondo siento que es todo una gran mentira. En realidad si seguimos en este curso todo termina siendo vivir para trabajar y luego morirse. Ah, y no olvides tener un par de hijos, para que la masa productiva se renueve y sea joven, eh.

Por Dios, ¿qué sentido tiene la vida cuando la tiramos viviendo los sueños errados de empleadores idiotas?

Y no sólo eso. Competimos a ver quién tiene más títulos o más responsabilidades, tratando de estandarizar sueños y aspiraciones, intentando nivelar deseos personales a una escala universal, como si se tratara de calorías o grados centígrados.

Yo quiero ser escritor, y para mí eso vale más que ser contador.

Para otro, ser carpintero lo llenará más que laburar en una oficina. Y para otra, ser maestra la llenará de una satisfacción que no tendría si fuera abogada. Estoy re podrido de que la sociedad nos empuje continuamente a que seamos cosas que no queremos ser. Profesionales, padres, entusiastas del fútbol.

La vida no puede ser una eterna búsqueda del conformismo de los demás. Tiene que ser la búsqueda de la mayor completitud personal.

Sino, está tirada a la basura.

¿Por qué es tan difícil ser uno mismo y no dejarse tentar por todas las cosas sin importancia, las distracciones del día a día que nos alejan de nuestras metas propias?

Desahogo para Kindle

Desde que compré el Kindle 4 estuve intentando hacer una versión de mis historias para ese aparato.

Intenté pasar el PDF, intenté convertir el original de Word, intenté con Calibre (hizo una carnicería con los capítulos), intenté con distintos tamaños de letra, distintos márgenes, y diversas combinaciones.

Nada quedaba bien. Nada me conformó.

Así que ofrezco una versión PDF, la mejor que pude hacer por ahora, compatible con Kindle. No es la versión MOBI totalmente nativa para Kindle que quiero hacer, pero servirá de momento.

Las limitaciones son:

  • No podés darle click a los dos links que hay. Uno es un link a la licencia legal, y el otro es un link a esta página, así que no te perdés de mucho.
  • El tamaño del texto no puede cambiarse, porque es un PDF. Podés hacer zoom, pero no es lo mismo que aumentar el tamaño cómodamente como se podría con un archivo MOBI.

Si aún estás interesado/a, entrá acá para descargarlo.

Gente como uno

Me pregunto cuántos habrá como yo, que al salir de un aula de la UBA y pasar por una de dos puertas, se detienen a abrir también la segunda, para que la amplitud de salida sea mayor para los que vienen atrás. Que haciendo un trámite para el laburo notaron que una señal de la calle estaba al revés, y estiraron los brazos hasta alcanzarla y colocarla donde debía ir, para que otros no se confundieran como me pasó a mí.
Que ven un archivo de Excel mal diseñado y dejan todo lo que están haciendo para hacerlo mejor, con macros, fórmulas y celdas nombradas para usarlas en automatizaciones a lo largo de varias hojas del mismo libro. Que cuando le hacen un regalo a la persona que quieren se fijan de dónde comprar el papel de regalo, dónde conseguir la cajita y qué juego hacer para que se sorprenda al encontrarlo. Que cuando esperan el colectivo van preparando las monedas antes de subir para no molestar a los que esperan detrás en la fila. Que agarran todas las cosas vencidas de la heladera de los chinos del barrio y se los llevan a la caja y les dicen: “todo esto está vencido”, para que no se jodan los distraídos que vengan atrás. Que se fijan de agarrar otro rollo de papel higiénico cuando se está por acabar el que está puesto pero aún le queda un poquito, de nuevo, para que no se joda al siguiente.

No digo todo esto para hacerme el groso, aunque soy leonino y me sale naturalmente, sino porque me pregunto realmente: ¿por qué habemos tan pocos así?

Streets of Philadelphia, de Bruce Springsteen. Excelente canción.
U$D 0.99 bien gastados.

Algunos deseos para iOS 6

1) Poder elegir una app no desarrollada por Apple para los mails –elijo Sparrow–, la cámara y las fotos —elijo Path–, y otras funciones.
2) Soporte de apps de terceros en Siri.
3) Una mejor app de mapas, por amor de Dios.
4) Poder incrustar imágenes dentro de las notas de la app de Notas, tal como se puede en Mountain Lion.
5) Poder eliminar todas esas apps de Apple que están al reverendísimo pedo–Youtube, Game Center, etc.

Actualización: Ah, otra cosa. Quiero borrar el maldito Quiosco.